Nací bajo el sol de enero, cuando la hierba pretendía
ganarle la batalla al depredador verano.
Batallé en la década de los ochenta, donde los
Héroes de Liverpool rompían los escenarios con
sus canciones de protesta y el amor estaba de moda.
Lloré cuando murió Freddy Mercury y me despedí cantando
su “Rapsodia Bohemia”.
Tuve amaneceres colmados de gloria y alguna que otra lágrima.
También me enamoré y sentí en mi vientre
las pataditas de tres hijos.
Heredé de mis madre la costumbre de pensar y de mi padre
la valentía para encarar la vida.
Soy la sumatoria de todos mis fracasos y de mis tantos intentos
de acierto.
Me he conquistado a mi misma y con esto, me doy por hecha.
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